sábado, 9 de abril de 2011

Por los que si somos historiadores

Lo cierto es que nunca me habia planteado hacer un blog de temática histórica, ya que siempre he ido apurada en mi trabajo, como para dedicarle tiempo a un blog dia tras día. Sin embargo, después de ver tanto aficionado bloguista que se hace llamar historiador, cuando no lo es, me ha motivado, como verdadera historiadora que soy, ha defender mi saber histórico. Porque lejos de lo que algunos crean, de que por saber unos pocos datos sobre unas piedras, unos horreos, unos documentos o unas fotografias, pues ya son historiadores. ¡No! El verdadero historiador es el que sabe ubicar cualquier cosa en el tiempo, no es una enciclopedia del saber, porque no nos bastarian ni diez vidas para saber el minimo detalle histórico, pero si sabemos como he dicho ubicar las cosas en su tiempo y para tener conocimientos propios de una época u otra, para eso cada historiador se especializa en una área diferente, pero seguro que esto todo al "historiador" aficionado le sonará a chino. Supongo que llegado hasta aqui lector, te habras dado cuenta de que escribo frases inmensamente largas, aunque estoy intentando no hacerlo, pues esta es otra cosa que distingue al historiador de titulo, del aficionado. No sabemos el motivo, pero es algo que va floreciendo a lo largo de nuestra formación.
Es estupendo que la gente tenga inquietud por su pasado y se preocupe de recuperar todo aquello que le sea posible, sin embargo no pueden engañar al mundo haciendose llamar historiadores, porque no tienen ética ni rigor histórico, pecan de subjetividad, no saben utilizar la objetividad que te enseñar a desarrollar en una Facultad de Historia, y muchas veces en su afán de heroes del pueblo, caen en el error de manipular la historia, por su falta de conocimientos, y llegan a estafar solo por su afán de protagonismo histórico. Los historiadores, no nos hacemos llamar historiadores, no necesitamos decir nada, nos basta con demostrar, asi que si escuchas a alguien decir varias veces que es historiador en sus primeras palabras, buen amigo, desconfia, además nos da verdadera risa ver a estos aficionados asumiendo nuestro nombre, porque pueden engañar al pueblo, pero a nosotros nos basta muy poco para detectarlos, y eso que yo todavia no llevo ni un año siendo licenciada, no me quiero imaginar las risotadas que se echaran los señores profesores de mi facultad ante tal esperpento.
Aunque si Belén Esteban puede darnos clases de historia en televisión, ya todo vale y se aplaude. Es la era de la mediocridad.

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